Lo uno y lo Diverso

Lo uno y lo Diverso
Foto de Sebastiäo Salgado

domingo, 17 de octubre de 2010

Hegemonía y dominación

Dominación y hegemonía son nociones de uso común en el lenguaje político. Habitualmente se asumen como sinónimos. A veces su diferencia es percibida en términos graduales. Por ejemplo, el modelo político actual tiende a ser interpretado como una versión autoritaria de nuestra cultura democrática. Por esa razón es calificado como hegemónico; vale decir, incapaz de reconocer y procesar los antagonismos naturales de la lucha política. Esta descripción, sin embargo, no captura la complejidad del momento político actual y propicia el diseño de políticas erróneas.



Hagamos un breve ejercicio conceptual. Hegemonía y dominación, sin lugar a dudas, constituyen variables de la ecuación del poder. Cuando se ejerce la primera, desaparece la segunda. Una fuerza política es hegemónica cuando es capaz de enlazar armoniosamente su propuesta con el “sentido común de las masas”. En otras palabras, un proyecto es hegemónico cuando articula los procesos culturales, particularmente los de la vida cotidiana, con su ejercicio del poder.



Por ejemplo, en la historia política venezolana Acción Democrática logró hegemonizar el naciente dispositivo democrático. En sus inicios, esta agrupación proceso apropiadamente la dimensión cultural de la vida política. En otras palabras, trascendió la idea de partido y adquirió la consistencia de un sentimiento. A tal punto que venezolano y adeco llegó a evocarse mutuamente. De ahí su poder y al mismo tiempo su debilidad. Con el transcurso del tiempo esta agrupación se burocratizó y perdió esa conexión con el alma popular. Dejando al descubierto un espacio político que aún no ha sido hegemonizado. Ahí reside, en mi criterio, unas de las aristas fundamentales de nuestra crisis política. Déficit de hegemonía, exceso de dominación.



Por su parte, el socialismo del siglo XXI es dominante, pero no es hegemónico. No ha podido transformarse en un sentimiento de alcance nacional. Todo lo contrario, su estrategia consiste en dividir a la población en dos grupos mutuamente excluyentes. Ejerce la dominación mediante políticas implementadas desde el aparato estatal. La de AD, en sus inicios, fue una revolución construida desde abajo, la del PSUV es fomentada desde la cúspide del petro estado venezolano.



Entonces, ¿cómo construir la nueva hegemonía? ¿Cuál ha de ser su sujeto histórico? ¿Qué discurso será capaz de interpelarlo? ¿Es factible un “compromiso histórico” en la Venezuela actual? Preguntas vitales. Responderlas debería ser motivo de un debate intenso. Discusión abierta, dinámica y sin descalificaciones.



Para avanzar en este terreno es indispensable diseñar una política con vocación hegemónica. Ello implicaría, entre otras cosas, comprender las reglas a través de la cuales las acciones y los objetos en este ámbito adquieren significado. Veamos un caso que puede ilustrar la afirmación anterior. En la boca de agrupaciones políticas como el PSUV y Primero Justicia la palabra pueblo evoca significados distintos. En el primer caso, masas desposeídas que deben ser asistidas a través de políticas públicas. En el segundo, sociedad civil; vale decir, sujetos que adquieren identidad a través del ejercicio de sus deberes y derechos ciudadanos. Concepciones estas que no deben asumirse en términos excluyentes. Antes por el contrario, un nuevo proyecto político con aspiración hegemónica debería articular ambas significaciones, trascender las fronteras discursivas que lo separan del adversario y “ocupar” su espacio discursivo.



En el país persiste el fenómeno de la polarización. No tan sólo la electoral sino también la asociada a culturas políticas incompatibles. La nación sufre de un déficit de hegemonía. Es necesario, en consecuencia, formular propuestas que trascienda estos extremos y suministren contenidos concretos a los discursos universalistas de democracia, igualdad y justicia.



Con la siguiente afirmación finalizo. Hay que prestar atención a la totalidad del país en orden de poder sustentar “lo que se va a decir para ser escuchado y lo que hay que escuchar para poder hablar”.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Hegemonía y Dominación

Dominación y hegemonía son nociones de uso común en el lenguaje político. Habitualmente se asumen como sinónimos. A veces su diferencia es percibida en términos graduales. Por ejemplo, el modelo político actual tiende a ser interpretado como una versión autoritaria de nuestra cultura democrática. Por esa razón es calificado como hegemónico; vale decir, incapaz de reconocer y procesar los antagonismos naturales de la lucha política. Esta descripción, sin embargo, no captura la complejidad del momento político actual y propicia el diseño de políticas erróneas.




Hagamos un breve ejercicio conceptual. Hegemonía y dominación, sin lugar a dudas, constituyen variables de la ecuación del poder. Cuando se ejerce la primera, desaparece la segunda. Una fuerza política es hegemónica cuando es capaz de enlazar armoniosamente su propuesta con el “sentido común de las masas”. En otras palabras, un proyecto es hegemónico cuando articula los procesos culturales, particularmente los de la vida cotidiana, con su ejercicio del poder.



Por ejemplo, en la historia política venezolana Acción Democrática logró hegemonizar el naciente dispositivo democrático. En sus inicios, esta agrupación proceso apropiadamente la dimensión cultural de la vida política. En otras palabras, trascendió la idea de partido y adquirió la consistencia de un sentimiento. A tal punto que venezolano y adeco llegó a evocarse mutuamente. De ahí su poder y al mismo tiempo su debilidad. Con el transcurso del tiempo esta agrupación se burocratizó y perdió esa conexión con el alma popular. Dejando al descubierto un espacio político que aún no ha sido hegemonizado. Ahí reside, en mi criterio, unas de las aristas fundamentales de nuestra crisis política. Déficit de hegemonía, exceso de dominación.



Por su parte, el socialismo del siglo XXI es dominante, pero no es hegemónico. No ha podido transformarse en un sentimiento de alcance nacional. Todo lo contrario, su estrategia consiste en dividir a la población en dos grupos mutuamente excluyentes. Ejerce la dominación mediante políticas implementadas desde el aparato estatal. La de AD, en sus inicios, fue una revolución construida desde abajo, la del PSUV es fomentada desde la cúspide del petro estado venezolano.



Entonces, ¿cómo construir la nueva hegemonía? ¿Cuál ha de ser su sujeto histórico? ¿Qué discurso será capaz de interpelarlo? ¿Es factible un “compromiso histórico” en la Venezuela actual? Preguntas vitales. Responderlas debería ser motivo de un debate intenso. Discusión abierta, dinámica y sin descalificaciones.



Para avanzar en este terreno es indispensable diseñar una política con vocación hegemónica. Ello implicaría, entre otras cosas, comprender las reglas a través de la cuales las acciones y los objetos en este ámbito adquieren significado. Veamos un caso que puede ilustrar la afirmación anterior. En la boca de agrupaciones políticas como el PSUV y Primero Justicia la palabra pueblo evoca significados distintos. En el primer caso, masas desposeídas que deben ser asistidas a través de políticas públicas. En el segundo, sociedad civil; vale decir, sujetos que adquieren identidad a través del ejercicio de sus deberes y derechos ciudadanos. Concepciones estas que no deben asumirse en términos excluyentes. Antes por el contrario, un nuevo proyecto político con aspiración hegemónica debería articular ambas significaciones, trascender las fronteras discursivas que lo separan del adversario y “ocupar” su espacio discursivo.



En el país persiste el fenómeno de la polarización. No tan sólo la electoral sino también la asociada a culturas políticas incompatibles. La nación sufre de un déficit de hegemonía. Es necesario, en consecuencia, formular propuestas que trascienda estos extremos y suministren contenidos concretos a los discursos universalistas de democracia, igualdad y justicia.



Con la siguiente afirmación finalizo. Hay que prestar atención a la totalidad del país en orden de poder sustentar “lo que se va a decir para ser escuchado y lo que hay que escuchar para poder hablar”.

domingo, 30 de mayo de 2010

Babieca, Rocinante, Pastor, Bucéfalo, Marengo

Estos son algunos nombres de los caballos que cabalgaron personajes de ficción e históricos. Babieca, acompaña al Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, en su última batalla. Sobre Rocinante, se empinan las alucinaciones de Don Quijote de la Mancha. Pastor escolta a Simón Bolívar en innumerables batallas. Desde el lomo de Bucéfalo, Alejandro Magno, dirigió batallas que expandieron el imperio griego hasta Egipto y la frontera de la india. Marengo es custodiado en el Nationa Army Museum en Inglaterra; testigo mudo de la derrota de Napoleón en Waterloo.
PROCEDENCIA
El fósil más antiguo de la familia de los equinos se encontró en Estados Unidos en 1867 y se le denominó Eohippus. Este animal medía unos 30 centímetros y poseía cuatro almohadillas en las patas delanteras y tres en las traseras. Era el habitante de las zonas selváticas y de los pantanos y fue la especie que emigró hacia Asia en el periodo del Eoceno.
Con la llegada de la era glacial el número de ejemplares se fue reduciendo hasta su extinción del continente americano hace unos ocho mil años. Así, hasta que no llegaron los primeros conquistadores la especie del Equus caballus (denominación latina para el caballo que conocemos en la actualidad) fue desconocida para los pobladores de este continente.
SIMBOLISMO
La riqueza simbólica de este animal es variada. Para muchos autores el caballo es expresión simbólica del instinto, volcán del deseo desenfrenado. En antiguos ritos, una cuadriga de cuatro caballos es sacrificada como ofrenda al sol. Los romanos lo consagran al Dio guerrero Marte. Para los hijos de la Roma Eterna, la visión de un caballo es presagio de guerra. En diversas fábulas y leyendas, los caballos previenen a los caballeros: son clarividentes. De acuerdo a Jung, el brioso cuadrúpedo es encarnación del costado mágico del hombre, “la madre en nosotros”, la intuición del inconciente. De la aureola mágica del caballo proviene la creencia de que la herradura es señal de buena suerte. Mirce Eliade, el gran historiador de las religiones, subraya su carácter ctónico-funerario y el papel protagónico que juega en los ritos chamánicos.
Equus caballus juega un papel importante en la obra reciente de Alirio Palacios; sus caballos guerreros y de la tropa emperadora, Babieca, Rocinante, Pastor, Bucéfal y Marengo trasladan al espectador a otro nivel; a un mas allá que permite cabalgar llanuras, rozar ventanas y atajar nubes


Maestria y Espacio Mítico de Alirio Palacios Eugenio Montejo
La maestría que manifiestan sus cada vez más convincentes propuestas en el curso de estas últimas décadas lo ha convertido en una referencia ineludible de los logros plásticos venezolanos alcanzados durante la segunda mitad del siglo pasado. En un acercamiento forzosamente sucinto a su trabajo como el presente, creo que debe señalarse dos rasgos capitales que a mi ver han marcado su búsqueda desde el inicio. El uno se refiere a su incomparable formación creadora, una de las más sólidas entre los artistas de nuestros días, una formación conquistada mediante un rigor casi ascético que lo llevó a permanecer durante largos años como estudiante en China, Polonia, Alemania, en una etapa en que tal vez otros se hubiesen dado por satisfechos con lo aprendido en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas. Esa rara ambición de dominio formativo ha hecho de él un maestro en el arte del grabado oriental y occidental, en el empleo de procedimientos y medios inusuales o poco conocidos que combina con singular pericia en sus propios grabados y pinturas. Sin embargo, el cabal desempeño del oficio se ha convertido para él en un academicismo petrificante, en fórmulas rígidas de procedimientos que pretendan bastarse por sí mismos. Al contrario, nuestro pintor es consciente de que los secretos de la hechura deben siempre ponerse al servicio de la intuición y de las visiones creadoras. De allí nace la convincente vitalidad de sus cuadros. A este primer rasgo, que corresponde al adueñamiento del oficio, a la asimilación de una paciente sabiduría técnica, conviene añadir otro, no menos determinante a lo largo de toda su obra. Se trata de la base mítica que le sirve de referencia, la raíz sagrada de su espacio, sin la cual el aprendizaje técnico tal vez se habría condenado a la inventiva gratuita.
Una de las obras que ha sabido asumir con mayor decisión el emblemático legado de Armando Reverón (1889 – 1954) en la pintura de nuestro continente es la de Alirio Palacios. Es verdad que su proyección, sus medios, sus alcances son radicalmente distintos. Es conocida la enceguecida ansiedad de Reverón por pintar la luz de los trópicos a partir del blanco puro, en tanto que en Palacios predomina el empleo del negro que proviene de sus maestros chinos. El negro que al asumirse como color es el que mejor se relaciona con el universo fantasmagórico que a menudo, se expresa en sus cuadros. sin embargo, la fidelidad casi religiosa a la pintura como alfabeto donde podemos leer la vida y el ámbito originario de un hombre en ambos se da con inigualable correspondencia, en ambos alcanza el hondo sentido de fidelidad a un destino.

Alirio Palacios
Nació en Tucupita, estado Delta Amacuro, el 7 de diciembre de 1938. Pasa su infancia en el campo petrolero de San Tomé, donde cursa la primaria. Estudia secundaria en la población de El Tigre, estado Anzoátegui. Se traslada a Caracas para seguir arte puro y artes gráficas en la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas, donde estudia con Alejandro Otero, Mateo Manaure, Rafael Ramón González, Gert Leufert y Gego. A su egreso del plantel, en el año 1959, es un pintor paisajista, tendencia de la que se irá apartando. En el Salón Oficial de 1961 recibe el Premio Roma, con el que da inicio a una serie de viajes de estudio por ciudades y centros de enseñanza artística del mundo: cursa pintura en la Academia de Bellas Artes de Roma, 1961; grabado en la Universidad de Bellas Artes de Pekín, 1962-1965; aguafuerte y diseño en la Universidad de Arte de Varsovia, 1968; grabado en la Academia de Arte de Berlín Occidental, 1969; artes gráficas en el Centro de Grabado Contemporáneo de Ginebra, 1973-1974; mezzotinta en la Universidad de Cracovia, 1974-1975, y otros. Ha trabajado en el campo de la docencia del diseño, además de ser cofundador del TAGA y del CEGRA. Ha sido comisario en una serie de eventos artísticos nacionales en el extranjero, y dirigió el Venezuelan Art Center en EE UU. Ha recibido numerosas recompensas, siendo las más significativas el Premio Nacional de Artes Plásticas 1977; primer premio, II Salón de Dibujo Actual de Venezuela, FUNDARTE, Caracas, 1980; premio adquisición, I Bienal Nacional de Artes Visuales, Museo de Bellas Artes, Caracas, 1981; y el Premio Andrés Pérez Mujica, Salón Arturo Michelena, Valencia, 1981.

viernes, 28 de mayo de 2010

Al burgués insaciable y siempre cruel, no le des paz ni cuartel”

“Al burgués insaciable y siempre cruel, no le des paz ni cuartel”, así reza una estrofa del himno que identifica a la “joven guardia” comunista. Este fragmento bien pudiera ser entonado por trabajadores de múltiples empresas venezolanas en conflicto. Sin embargo, este papel de “burgués insaciable y siempre cruel” no lo desempeña el empresariado, sino el estado revolucionario venezolano.

Por ejemplo, los trabajadores de las empresas Polar se encuentran en pie de lucha; en guardia permanente para evitar el arrebato y la destrucción de sus puestos de trabajo por parte del “insaciable y siempre cruel” estado revolucionario. Para estos venezolanos la amenaza no proviene de la gerencia de esta empresa. La intimidación y peligro lo representa la nomenclatura revolucionaria que intenta implementar el llamado socialismo del siglo XXI. Situación similar experimentan los trabajadores de la Siderurgia del Orinoco. La situación de caos y pérdida de sus derechos laborales sólo puede ser atribuida a este estado “burgués” y socialista. Los gerentes revolucionarios lograron el “milagro” de producir 80% menos toneladas de acero líquido que en el año 2007, con perdidas de 1 mil 24 millones de dólares. Este estado “insaciable y siempre cruel” intenta, igualmente, cercenar las conquistas laborales logradas por estos trabajadores.

Esta inversión de los términos tradicionales de la ecuación social es un signo emblemático del agotamiento de las formas habituales de percibir el mundo y de hacer política. El enfrentamiento entre burgueses y proletarios, ricos y pobres no explica la dinámica societaria que caracteriza la Venezuela actual. Por otra parte, el “electoralismo” no constituye una táctica suficiente para derrotar estas políticas. Se hace necesario anclar la lucha en ese mar de dificultades dentro del cual se encuentra sumida la población. El tren revolucionario no se detiene; no importa que se dirija hacia el abismo. Por esta razón, el país democrático no debe dar “paz ni cuartel” a los responsables de este caos. De lo contrario se corre el riesgo que el gobierno esterilice y neutralice a la oposición.

No pueden ser abandonados a su suerte los trabajadores de la Polar. Asumir esta contienda forma parte de la vía para construir una alternativa que sustituya a la presente. En fin, este conflicto pudiera constituir un punto de partida para el despliegue de un movimiento de autonomía social y política en el país. Avancemos, entonces, entonando la estrofa del himno: “ni paz ni cuartel”

domingo, 16 de mayo de 2010

LA GENTE ESTA ARRECHA

Resulta paradójica la forma como se ha construido recientemente la idea del cambio político en el país. Por ejemplo, para los partidarios del gobierno esta dimensión sólo la garantiza la permanencia del Presidente en el poder. En otras palabras, la continuidad de la “revolución”. Para sus adversarios, por el contrario, éste sólo es posible si Chávez abandona el cargo. Estas extravagancias perceptivas expresan el agudo proceso de conflictividad que ha vivido el país a lo largo de esta última década.

No hay duda que esta polarización ha caracterizado nuestra vida política. Es practicada por el líder de la revolución, la elite que lo acompaña y sectores radicalizados de la oposición. Sin embargo, no es extensible a toda la población; tampoco expresa una mayor coherencia en las convicciones políticas del ciudadano común. Por el contrario, tal como las encuestas revelan, existe una mayoría de electores que no termina de ser seducidos por ninguno de estos extremos radicales presente en nuestra vida política.

Es por esta razón que es fácil identificar la tarea política inmediata: transformar a estos potenciales destinatarios en interlocutores de un nuevo diálogo político. Lo espinoso y complicado consistiría en descubrir las claves discursivas que faciliten alcanzar este objetivo. En otras palabras, sustituir el viejo discurso por uno nuevo que tenga “pegada” en el medio de estas opciones polares.

Dilucidar este dilema no es tarea fácil. Se requiere de una gran agudeza y comprensión de las lógicas sobre las cuales se construyen los universos perceptivos de la población. Un punto de partida puede ser prestar atención a las emociones y los imaginarios sociales. Sobre el primer aspecto es bueno destacar que estas sensaciones conforman la vida social e, igualmente, proporcionan los parámetros que facilitan la evaluación del mundo que nos rodea. Los imaginarios sociales, por su parte, estructuran la memoria histórica, la experiencia social y construyen la realidad.

La próxima campaña electoral se desenvolverá en un ambiente de crispación emocional. La gente está arrecha. Es sobre este fondo emocional que se asienta el centro político. Este contexto emotivo proporciona a estos sectores los parámetros para evaluar sus circunstancias vivénciales (carencia de electricidad y agua; inflación, inseguridad, desabastecimiento, devaluación, etc.). Los ciudadanos, sin duda, están molestos. Esta subjetividad puede ser canalizada políticamente. Se trataría de articular esas emociones y “organizarlas” en el sentido que connote rechazo a un enemigo común que amenaza la existencia de este sector de la población. Simplificación que permitiría crear un mundo discursivo con capacidad de poner orden en ese caos y suministrar contenidos concretos a los discursos universalistas de democracia, igualdad y justicia.

Recordemos la máxima: “no es lo que tu dices, es lo que la gente escucha”

sábado, 15 de mayo de 2010

AD Y PSUV (Hegemonía vs. dominación)

Dominación y hegemonía son nociones de uso común en el lenguaje político. En términos generales se asumen como sinónimos. A veces su diferencia es percibida en términos graduales. Por ejemplo, el modelo político actual tiende a ser interpretado como un extremo autoritario en el marco de nuestra cultura democrática. Por esa razón es calificado como hegemónico; vale decir, incapaz de reconocer y procesar los antagonismos naturales de la lucha política. Esta descripción, sin embargo, no penetra hasta las honduras y raíces que proporcionan sustento a esta realidad política.

Hegemonía y dominación constituyen variables de la ecuación del poder. Cuando se ejerce la primera, desaparece la segunda. Una fuerza política es hegemónica cuando es capaz de enlazar armoniosamente su propuesta con el “sentido común de las masas”. En otras palabras, un proyecto es hegemónico cuando articula los procesos culturales, particularmente los de la vida cotidiana, con su ejercicio del poder.

En la historia política venezolana Acción Democrática logró hegemonizar el naciente dispositivo democrático. En sus inicios, esta agrupación proceso apropiadamente la dimensión cultural de la vida política. En otras palabras, trascendió la idea de partido y adquirió la consistencia de un sentimiento. A tal punto que ser venezolano y adeco llegó a evocarse mutuamente. De ahí su poder y al mismo tiempo sus debilidades. Con el transcurso del tiempo se burocratizó y perdió esa conexión con el alma popular. Dejando al descubierto un espacio político que aún no ha sido hegemonizado. Ahí reside, en mi criterio, unas de las aristas fundamentales de nuestra crisis política. Déficit de hegemonía, exceso de dominación.

Por su parte, el socialismo del siglo XXI es dominante, pero no es hegemónico. No ha podido transformarse en un sentimiento de alcance nacional. Todo lo contrario, su estrategia intenta dividir a la población en dos grupos mutuamente excluyente. Ejerce la dominación mediante políticas implementadas desde el aparato estatal. La de AD, en sus inicios, fue una revolución construida desde abajo, la del PSUV es instrumentada desde la cúspide del petro estado venezolano. La combinación de coerción y represión viste su ejercicio de dominación.

¿Cómo construir la nueva hegemonía? ¿Cuál ha de ser su sujeto histórico? ¿Qué discurso será capaz de interpelarlo? Preguntas vitales. Las respuestas, de ser las adecuadas, constituirán la base de la nueva democracia en Venezuela. Un punto de partida: prestar atención a la Venezuela profunda en orden de poder sustentar “lo que se va a decir para ser escuchado y lo que hay que escuchar para poder hablar”.

lunes, 26 de abril de 2010

La libertad es el camino

Este Salón constituye una expresión paradigmática de la diversidad y trayectorias que caracterizan la expresión plástica sobre papel en nuestro país. Con su organización se intenta estimular la investigación en esta especialidad y crear un espacio abierto a las distintas disciplinas de las artes visuales que utilizan este material como soporte o protagonista. Igualmente, proporcionar continuidad y materialidad al proyecto de investigación “Discurso plástico. Gramática y lógicas de arte sobre papel” desarrollado a todo lo largo del año 2009.

Su propósito general consiste en analizar las propuestas plásticas que utilizan el papel en su doble condición de vehículo de expresión y como objeto de un determinado “juego de lenguajes”. Este último concepto remite a un horizonte teórico dentro del cual las artes plásticas pueden ser concebidas como un sistema de signos. En este sentido, se espera incitar esta vertiente de indagación con la finalidad de iniciar una comprensión de los presupuestos estéticos que informan esta área del discurso plástico.
El papel como base de la obra plástica puede utilizarse de diversas formas. Por ejemplo, puede constituir el soporte sobre el cual se construye la propuesta estética. En este caso materiales tradicionales o no tradicionales interactúan y, en el marco de esta dinámica, el papel no ejerce el rol protagónico. En otra opción, este material puede constituir el punto de partida y de llegada de la propuesta estética. En este escenario el papel deja expuesta su condición intrínseca; bueno es subrayar que las reglas gramaticales operan de manera diferente en ambas situaciones.
El Salón se propone, igualmente, indagar en torno a las relaciones que se instituyen entre lo uno y lo diverso al interior de este discurso plástico; preocupación ésta que se inscribe en una indagación más general referida a la relación que se establecen entre la categorías de lo universal y particular. Esta búsqueda, por decirlo de alguna manera, ha “angustiado” a las llamadas ciencias del hombre a lo largo de su desarrollo; y desde luego, esta desazón ha tenido repercusiones prácticas en los ordenes cultural y político. Véase por ejemplo, las pretensiones universalistas de frases como “el fin de la historia” o los “guetos” particularistas que ofertan las fantasías de carácter étnico. Igualmente, en el campo de la investigación historiográfica de arte académica esta dicotomía se ha balanceado en torno a dos paradigmas. Por un lado, se encuentra aquel que aprecia un contenido universal en la propuesta estética y, por el otro, el que se asienta en la reivindicación de nuestra particularidad latinoamericana.

En este sentido parece legítimo formular diversas interrogantes con el propósito de explorar esta relación entre lo universal y lo particular. Tres opciones son posibles distinguir: exclusión, tensión y complementariedad. Traducidas al ámbito de esta reflexión podrían incitar ciertas preguntas. Por ejemplo, ¿es plausible formular una teoría unificada del arte? De ser así, ¿existe un punto de llegada definitivo en el lenguaje plástico? o, por el contrario, ¿es la incertidumbre y la hibridación las que proporcionan sentido sustantivo a este lenguaje? En otras palabras, ¿bajo que circunstancias una propuesta estética puede alcanzar una posición hegemónica en este ámbito?
En términos generales las respuestas a estas interrogantes se han deslizado a lo largo de tres líneas gruesas de reflexión. Primero, encontramos una tradición histórica que despeja estas incógnitas a partir de especulaciones antropológicas externas al discurso plástico. Su núcleo medular se ubica en una línea de pensamiento que hace de la búsqueda de la “identidad” el objeto central de sus preocupaciones estéticas y, desde luego, la reivindicación de nuestra particularidad latinoamericana. En otro polo, podemos ubicar una práctica discursiva que intenta comprender la gramática de la expresión plástica con prescindencia de variables extra discursivas. En este caso, lo fundamental reside en el sesgo único y universal de la propuesta estética. Finalmente, una tercera forma de reflexión que apunta a señalar la pertenencia simultanea a diversas estructuras discursivas o lenguajes plásticos. La singularidad de esta “narrativa” reside en su reorganización del “tiempo” que permite asumir con desenfado, por un lado, el metarrelato que predica la idea de una modernidad avasallante y, por el otro, articular en forma inédita diversos y contradictorios “pasados”. Estas tres tendencias han ocupado espacios en la historia plástica del país.
El Salón se inscribe en este último recorrido reflexivo. Su contenido desborda lo polos paradigmáticos que han caracterizado históricamente el discurso plástico en el país. Su punto de partida reposa sobre la idea que concibe la creación como un transito permanente a través de diversos paisajes culturales. Esta peregrinación permite entrelazar múltiples formatos de expresión y comunicación. Los de llegada, ciertamente, no constituyen los territorios básicos. El discurso plástico, en consecuencia, debe focalizarse en materializar las trayectorias que eventualmente conducirán a puntos de encuentros e hibridación.
Ejemplo, la obra de Víctor Hugo Irazabal que yuxtapone distintas técnicas: mixto, digital, carboncillo y tinta china. Este “juego de lenguajes” y el tratamiento tridimensional del soporte genera una unidad pictórica. Por su parte, Arturo Correa, traza una trayectoria en sentido opuesto: a partir de una técnica pictórica, produce un efecto gráfico. Anaximenes Vera utilizando herramientas informáticas, mezcla fotografías de materia vegetal, creando una obra de sesgo pictórico. Solange Salazar y Francisco Martín expresan en sus obras esta hibridación de técnicas y lenguajes.
Igualmente, esta heterogeneidad se encuentra presente en propuestas como “Fragmento del Maco Maco” de Mauro Nascimbeni; “Tendiendo Puentes” de Isabel Cisneros; “Humano-animal” de Andreína Rodríguez; “No intervención”, fotografía de Hayfer Brea.
Esta muestra en su totalidad constituye un esfuerzo para conjugar lo uno y lo diverso. Giros hacia distintas direcciones. Trayectorias que enuncian el continuo movimiento de este lenguaje plástico y expresan con contundencia que la libertad es el camino.

domingo, 25 de abril de 2010

19 de Abril de 1810

Las celebraciones históricas no escapan del maniqueísmo que caracteriza la vida pública del país. Tenemos visiones encontradas sobre el 19 de Abril de 1810. La Gubernamental, por ejemplo, confina su interpretación al “regocijo de las estatuas y los laureles bélicos”. La historial oficial, por su lado, enfatiza la supuesta continuidad de aquel suceso con la actual coyuntura histórica y, en consecuencia, postula la necesidad de “completar lo que se hizo hace 200 años”. Otra vertiente explicativa señala que esta acción, llevada a cabo por mantuanos caraqueños de la Capitanía General de Venezuela, tuvo como objetivo la toma del poder para preservar la estructura social colonial en tiempos de fuerte inestabilidad. En otras palabras, de acuerdo a esta interpretación, más que una gran acción patriota, emancipadora o autonomista; fue resultado de un cálculo “clasista” basado en el “miedo a la revolución” popular, tal como lo ha señalado el historiador español Miguel Izard en su libro El miedo a la Revolución. La lucha por la libertad en Venezuela 1777-1830. Autores como Germán Carrera Damas y John Lynch se pasean por esta veta interpretativa. Este último otorga gran importancia a las tensiones de la élite blanca frente a las grandes mayorías mestizas y el temor que éstas exterminaran a los criollos tal como ocurrió en Haití.

Distintas versiones sobre el mismo hecho histórico no debe sorprendernos. Es usual que esta fecha sea susceptible de interpretaciones polémicas y que éstas se modifiquen con el transcurso del tiempo. Lo importante, a mi juicio, sería rescatar de este acontecimiento un significado susceptible de ser compartido por todos los venezolanos y, en consecuencia, fundamento para el diseño de un nuevo horizonte político para el país.

En este orden de ideas debemos enfatizar el carácter civil (Manuel Caballero) y autonómico de esta gesta. El 19 de Abril de 1810 fue un acto llevado a cabo por civiles criollos en busca de autonomía política. Y en este sentido, este autonomismo civilista constituye el rasgo a resaltar en el marco de esta celebración. En la Venezuela actual, la búsqueda de autonomías políticas tendría como antecedente histórico la conformación de estas juntas que se declararon leales a Fernando VII, pero establecían un gobierno propio. Buen punto de partida para la reflexión y práctica política que se proponga profundizar el carácter federal y descentralizador que establece nuestra Constitución.

Sin lugar a dudas, a partir de esta fecha iniciamos un proceso que cambio el paisaje político de América e iniciamos nuestra apertura hacia el mundo. En palabras del historiador Elías Pino Iturrieta “creamos mapas de repúblicas que cambiaron la historia universal”.

“La confusión ilumina, la claridad mata”

“La confusión ilumina, la claridad mata”. Con esta afirmación encabeza Vicente Verdú un artículo (El país 3 de Marzo, 2010) donde reflexiona en torno a los fundamentos morales que soporta la conducta de los “iluminados”. Como pretexto para su elaboración utiliza la biografía escrita por Artur Domoslawski (Kapúscinski non fiction, 2010) “que, tras nueve años de aprendizaje, cercanía y lealtad respecto al genio, pone ahora en duda la moralidad de su maestro y la autenticidad de algunos textos que le hicieron ser reconocido nada menos que como "el reportero del siglo XX".

Verdú, en su defensa de Kapuscinski, enfrenta a todo maniqueísmo que pretenda dividir la realidad en polos infranqueables y únicos. Por el contrario, el articulista apuesta por la diversidad y su irreducible complicación. “Se trata de mostrar, en suma, la complejidad de la condición humana y la burda simplificación, propia del mecanicismo decimonónico, que separa una pieza de otra pieza, un sujeto de un objeto o un amor propio de un sincero amor por los demás”. Acertadamente, Vicente Verdú resalta lo inapropiado de juzgar la condición humana en términos de bien y mal: “Todo acercamiento de este estilo termina, como sería fácil de esperar, cayéndose por su propio peso”.
Rayszard Kapúscinki (1932-2007) trajino diversos territorios del quehacer intelectual. A lo largo de su vida ejerció como periodista, historiador, escritor, ensayista y poeta. Los espejismos de la globalización, el peso de la televisión en la cultura de masas, el desorden mundial tras la extinción de la Unión Soviética, la omnipotencia del dinero y los demonios del nacionalismo fueron algunos de los ejes en torno a los cuales giro su reflexión como periodista sabueso, ensayista lúcido y, sobre todo, buen hombre. Fue distinguido con el título de Periodista del Siglo y en 2003 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades
“Si entre muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad y tú, en un fanático”. Militante de la alteridad; siempre en guardia para enfrentar cualquier forma de pensamiento único.

viernes, 19 de marzo de 2010

CENTRALIZACION vs. AUTONOMIAS POLITICAS

La política reaparece. Con esta afirmación intentó dar cuenta del debilitamiento de la forma de ejercicio del poder que ha prevalecido en el país a lo largo de la última década: excluyente, autoritaria y refractaria al diálogo democrático. Esta gimnasia ha entrañado una lógica que ha propiciado la escisión de la nación en dos grupos mutuamente excluyentes y la cancelación de la actividad política. Es decir, la supresión de la búsqueda negociada de los desacuerdos que implica la existencia de variedad en las ideas y posiciones en torno a los dilemas que enfrenta la nación. Dicho en términos teóricos, esta mística de lo Uno tiende a disolver la razón que preserva y afianza las diferencias. Afortunadamente, la vida pública del país muestra señales que apuntan en sentido contrario a lo expuesto.

En este sentido es válido preguntarse en torno a las opciones que competirán para definir el futuro del país. Veamos. Por un lado, tenemos la que apuesta por una centralización de todas las instancias y espacios de poder. Vale decir, propone cancelar la participación ciudadana y achicar el espacio de la política. La Ley Orgánica del Consejo Federal de Gobierno, por ejemplo, es una muestra de esta tendencia y patrón de la tentación antidemocrática que embarga la voluntad del chavismo en el poder. Por el otro, entra en juego, cada vez con más contundencia, una lógica que invita a pensar el país en términos de autonomías políticas regionales y, al mismo tiempo, superar esa división maniquea que ha prevalecido entre los venezolanos en esta última década.

Por esta circunstancia afirmo que estamos regresando a la política. Lentamente los venezolanos están abandonando las tentaciones dogmáticas y populistas que han caracterizado la cultura política del país. No encontramos, en consecuencia, ante un escenario donde la apuesta por las autonomías políticas regionales puede constituir una forma plena de ejercitar la política y, al mismo tiempo, proporcionar credibilidad a las recetas para enfrentar los problemas concretos que afectan a los ciudadanos.

Esta alternativa brinda a la oposición la posibilidad de alcanzar la unidad en el ámbito estratégico. Y en este sentido le posibilita ofrecer un nuevo proyecto que confronte al agotado modelo de país que encarna el gobierno. Es fundamental comprender que las electorales deben ser concebidas como diferencias tácticas. En otras palabras, regresar a la política implica asumir esta postura estratégica y encaminarse hacia un acuerdo nacional que haga de esta apuesta su punto de partida.

La mística de lo Uno absorbe en su agujero negro la diversidad democrática que proporciona sentido a la política.
No lo olvidemos.

viernes, 26 de febrero de 2010

PRIMER SALON BIENAL LO UNO Y LO DIVERSO CONFRONTACION DE ARTE SOBRE PAPEL

Nelson Acosta Espinoza
Wladimir Zabaleta
INVESTIGADORES RESPONSABLES DEL PROYECTO
ACADEMICO “DISCURSO PLASTICO. GRAMATICA Y LOGICAS DE ARTE SOBRE PAPEL”
I
Discurso plástico. Gramática y lógicas de arte sobre papel es un proyecto de investigación académica financiado mediante aportes derivados de la aplicación de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI). Empresas como Romero & Delgado C.A; Alusud de Venezuela, Elecsa, S.A. y Farmacia ALOE canalizaron sus tributos en orden de proporcionar viabilidad financiera a este plan de investigación. Con la celebración de este Salón culmina la primera fase de la línea de trabajo que iniciamos en el año 2009 y que ha estado bajo la supervisión administrativa de Fundación para la Promoción de la Investigación y Desarrollo de la Universidad de Carabobo (FUNPROINDES).

Nos trazamos como objetivo central analizar los “juegos de lenguajes” que expresan la creación plástica que tiene como soporte el papel. En el marco de esta búsqueda se celebraron diversos foros talleres que tuvieron como finalidad incentivar esta reflexión teórica y estimular la práctica en este ámbito de la creación plástica.


ENUNCIADOS
TEORICOS

II
Lo uno y lo diverso constituye un concepto de carácter teórico que remite a los nexos que se establecen entre categorías más generales como lo universal y lo particular. La reflexión sobre estas relaciones (antagónicas, complementarias o excluyentes) constituye el núcleo fundamental del debate contemporáneo en el ámbito de las artes visuales.

Hoy en día el discurso plástico explora los vínculos que entrelazan la composición de signos codificados y la representación visual de un objeto. La creación artística, en consecuencia, recorre diversos paisajes culturales saturados de signos creando nuevas vías que permiten entrelazar múltiples formatos de expresión y comunicación. Los de llegada no constituyen los territorios básicos. La creación, en consecuencia, debe ocuparse de materializar las trayectorias que eventualmente conducirán a esos puntos de encuentros e hibridación El universo plástico adquiere, entonces, una calidad en el cual todas sus dimensiones se entrecruzan celebrando la sinergia y el espíritu de la cultura contemporánea.

Lo uno y lo diverso resalta una idea de universalidad distinta a la que ha predominado tradicionalmente en la cultura Occidental. Este concepto lo entendemos como un proceso o una condición irreducible a cualquiera de sus modos históricamente determinados. La universalidad de lo universal reside en el juego de lenguajes que genera esta relación entre lo uno y lo diverso.
Diversas modernidades están emergiendo. La globalización como fenómeno histórico hace posible la hibridación como el paradigma cultural de este tiempo.
Las comunicaciones, los viajes y flujos migratorios ejercen efectos especulares sobre nuestras formas de vida
Nuestro mundo de vida construye su cotidianeidad en un rebosante y caótico universo
Lo universal se erige a partir de la levedad presente en los juegos de lenguajes
El arte de hoy traspasa fronteras y exploras nuevas relaciones entre campos y objetos
Los artistas asumen las demandas de este mundo globalizado. Traspasan este horizonte cultural saturado de signos. Crean nuevas gramáticas que soportan inéditas formas de expresión y comunicación
La conjunción de lo uno y lo diverso permite resistir los enfoques autoritarios en el pensamiento, el arte y la vida.

III
Este Salón tiene como propósito general analizar las propuestas plásticas que utilizan el papel en su doble condición de vehículo de expresión y como objeto de un determinado “juego de lenguajes”. Este concepto nos remite a un horizonte teórico dentro del cual las artes plásticas pueden ser concebidas como un sistema de signos. En este sentido, esperamos estimular esta vertiente de indagación con la finalidad de iniciar una comprensión de los presupuestos estéticos que informan esta área del discurso plástico.
El papel como base de la obra plástica puede utilizarse de diversas formas. Por ejemplo, puede constituir el soporte sobre el cual se construye la propuesta estética. En este caso materiales tradicionales o no tradicionales interactúan y, en el marco de esta dinámica, el papel no ejerce el rol protagónico. En otra opción, este material puede constituir el punto de partida y de llegada de la propuesta estética. En este escenario el papel deja expuesta su condición intrínseca; bueno es subrayar que las reglas gramaticales operan de manera diferente en ambas situaciones.
En el país no existían ámbitos institucionales donde se pudiera estudiar, analizar y memorizar sistemáticamente la gramática y las lógicas de este discurso plástico. Desde de la Universidad de Carabobo y su Galería hemos generado un espacio que propicia y brinda la oportunidad de estudiar la evolución y grados de complejidad de este lenguaje plástico.

jueves, 21 de enero de 2010

transición democrática en venezuela

El tema de la transición política en el país comienza a ser objeto de atención. Algunos sectores asumen este proceso como una modificación de carácter sustantivo que facilitaría enrumbar a la nación hacia una sociedad postliberal. De hecho, plantean la posibilidad de romper las “ataduras” que supondría el acuerdo político sobre el cual se edificó la Constitución del 99. Este quiebre se entiende como indispensable para poder llevar a cabo “la revolución socialista”.
En el fondo, me atrevo a conjeturar que esta posición, entre otras cosas, expresa una insatisfacción en relación al compromiso que los poderes públicos deben asumir frente al Estado democrático, social de derecho y de justicia. Sin embargo este desacuerdo, debemos “leerlo” no como reflejo de una carencia presente en este marco institucional, sino por el contrario, como una evidencia de la falta de voluntad política para profundizar las prácticas institucionales que supone esta Carta Magna. En otras palabras, el programa político implícito en esta Constitución, lejos de constituir un obstáculo, correspondería asumirlo como punto de partida para la elaboración de un nuevo relato político que sustituya al que ha predominado a lo largo del siglo pasado y una década del presente.
Nuestro país se enrumba velozmente hacia la restauración de exacerbado centralismo que caracterizó a la IV república. Esta concentración de poder en la rama ejecutiva tiene una alta cuota de responsabilidad por los sufrimientos que aquejan a la población. Su rechazo debería constituir, en consecuencia, punto de partida para la reformulación de un proyecto político de largo aliento.
En este sentido, sería posible postular que la transición democrática en Venezuela debería pasar por la búsqueda de la autonomía política de las regiones. Sin duda, una oferta de esta naturaleza podría arropar a todos los actores políticos y proporcionar sentido estratégico a la lucha política democrática.
Desde luego, esta apuesta no implica desatender problemas concretos como electricidad, agua, devaluación, inseguridad, pobreza, desempleo, etc. Todo lo contrario. Estos temas se ubicarían en una perspectiva más asible para el ciudadano y sus soluciones en el marco de una apuesta política radicalmente distinta a la que encarna el gobierno.
En otras palabras, el sendero sobre el cual debería desplegarse la transición democrática en el país lo proporciona esta búsqueda por obtener y consolidar autonomías políticas regionales.
No lo olvidemos. La República Bolivariana de Venezuela, nominalmente, es un Estado federal y descentralizado.

viernes, 15 de enero de 2010

´´RECUERDALO TU Y RECUERDALO A OTROS´´

´´Recuérdalo tú y recuérdalo a otros´´. Así reza un verso de Don Luís Cernuda. Me encuentro en la ciudad de Barcelona, España, asisto, sin proponérmelo, a las honras fúnebres que esta ciudad rinde a un gentil hombre: Jordi Solé Tura. No tuve el honor de conocer en persona a este comunista demócrata. Catalanista comprometido de alma y corazón con un proyecto progresista para toda España.
Mi memoria se desliza a hasta la década de los años setenta. Breve estancia en esta ciudad; lectura de las revistas antifranquistas ´´Cuadernos para el diálogo´´ y ´´Triunfo´´, en sus páginas se comenzaba a edificar el discurso democrático que habría de conjurar dos demonios que amenazaban el alma pública española. Me refiero a la derecha que postulaba La España Eterna y la práctica terrorista que descansaba sobre el culto a particularismos culturales e idiomáticos. Comunico la sensación que experimento al compartir la cultura democrática que prevalece en este país. Herencia permanente, sin lugar a dudas, de hombres como Jordi Solé Tura. Arquitecto, entre otros, de las normas constitucionales que rigen la vida pública de España.
Regreso a esta Barcelona de finales de del 2009. La herencia de este militante e intelectual permanece vigente. Muralla de pensamiento y acción que resiste los embates de cierto desenfadado regionalista.
En Venezuela, hoy en día, enfrentamos la amenaza de quienes intentan borrar nuestro pasado democrático. Esta circunstancia hace obligante, no tan solo recordarlo, igualmente, se hace indispensable relatar los esfuerzos y sacrificios que se invirtieron en construirlo. Imperativo cívico que debemos ejercer en tiempos en los cuales tercamente se intenta cancelar nuestra memoria democrática
"Nos aproximamos hacia una "transición". Pasaje indispensable del autoritatismo mesiánico hacia la democracia ciudadana. El ejercicio de memoria forma parte de las fortalezas a ser exibidas.

´´Recuérdalo tú y recuérdalo a otros´´